Manual: Tu tarro de fermentación con esclusa de aire
¡Felicitaciones por tu nuevo tarro de fermentación! La transformación a través de la fermentación es un método ancestral fantástico para hacer que las verduras no solo sean súper sabrosas y crujientes, sino también más fáciles de digerir y llenas de bacterias lácticas saludables. A continuación, encontrarás una explicación breve y clara sobre el funcionamiento del tarro y cómo calcular siempre la cantidad perfecta de sal.
1. El tarro de fermentación y la esclusa de aire
El tarro está diseñado específicamente para ofrecer un entorno perfectamente controlado para la fermentación anaeróbica (sin oxígeno).
El tarro de cristal y la junta: El vidrio es completamente inerte; los ácidos y las sales no pueden dañar el material. La junta de goma debajo de la tapa, en combinación con el cierre de presión, asegura un sellado 100% hermético.
La esclusa de aire: Este tubo de plástico en la parte superior del tarro funciona como una válvula de una sola vía. Durante la fermentación, las bacterias producen dióxido de carbono (CO2). Este gas debe poder salir del tarro para evitar que la presión suba demasiado. Al mismo tiempo, no debe entrar absolutamente nada de oxígeno ni insectos del exterior, ya que el oxígeno provoca el crecimiento de mohos no deseados.
2. ¿Cómo se utiliza la esclua de aire?
Llena el tarro con tus verduras y el líquido (mira el cálculo de la sal más abajo). Deja siempre un espacio libre de 4 a 5 centímetros en la parte superior. Durante la fermentación, las verduras se expandirán y burbujearán; si el tarro está demasiado lleno, el líquido saldrá expulsado a través de la esclusa de aire.
Cierra el tarro firmemente con el cierre metálico.
Retira la tapa superior y el 'sombrerito' transparente suelto (el flotador) de la esclusa de aire.
Vierte una pequeña capa de agua fría (o una bebida alcohólica fuerte como vodka, para evitar el crecimiento bacteriano en la válvula) en la esclusa de aire, hasta la línea indicada (aproximadamente a la mitad).
Vuelve a colocar el flotador (este flotará) y presiona la tapa perforada en su sitio. Después de unos días, el flotador será empujado hacia arriba y el tarro comenzó a 'burbujear'. ¡Esta es la señal de que la fermentación va por perfecto camino!
3. La sal: La regla de oro del 2%
La sal es esencial: mantiene las verduras crujientes y asegura que solo sobrevivan las bacterias lácticas buenas, mientras que las bacterias dañinas son eliminadas. Para la gran mayoría de las verduras, se utiliza un porcentaje de sal estándar del 2% sobre el peso total del contenido.
Método A: Salado en seco (para verduras finamente picadas como el chucrut)
Con este método, utilizas el propio jugo de la verdura y no añades agua extra.
Coloca un bol vacío en una báscula de cocina digital y pon la báscula a 0 (Tara).
Corta las verduras, colócalas en el bol y anota el peso (por ejemplo, 1000 gramos de verduras).
Calcula la sal necesaria: 1000 gramos x 0,02 = 20 gramos de sal.
Añade la sal, amasa firmemente hasta que suelte su jugo y colócalo todo bien compactado dentro del tarro.
Método B: El método "Todo en uno" (para trozos de verdura más grandes en salmuera)
Si las verduras están cortadas en trozos grandes, se añade agua para que queden completamente sumergidas. La forma más precisa y fácil de calcular el 2% de sal sobre el peso total de las verduras y el agua es la siguiente:
Coloca el tarro de fermentación completamente vacío y seco (incluyendo la tapa de cristal, pero sin la esclusa de aire de plástico) en la báscula digital de cocina. Anota este peso inicial del tarro (por ejemplo: 600 gramos).
Introduce ahora todas tus verduras cortadas en el tarro y vierte agua del grifo hasta que las verduras queden completamente sumergidas (recuerda dejar los 4-5 cm de espacio libre).
Coloca el tarro lleno de nuevo en la báscula. Anota este peso total (por ejemplo: 1500 gramos).
Resta el peso del tarro vacío del peso total para saber el peso exacto del contenido:
Calcula el 2% de sal sobre esta base:
Vierte con cuidado el agua del tarro en una jarra medidora o bol (deja las verduras dentro del tarro). Disuelve los 18 gramos de sal por completo en esta agua y vuelve a verter la salmuera salada en el tarro sobre las verduras.
Consejo importante: Todo lo que quede bajo el líquido está seguro. Asegúrate de que no queden trozos de verdura flotando en la superficie. Si es necesario, utiliza un peso de fermentación de cristal o una hoja exterior de col limpia y doblada para mantener todo por debajo del nivel del líquido. Coloca el tarro sobre un plato a temperatura ambiente y fuera de la luz solar directa durante la primera semana.